La leche de vaca, uno de los alimentos de origen animal más consumidos tradicionalmente, y también más promocionados y recomendados, está viviendo en los últimos años una pérdida de popularidad a pesar que la leche de vaca tiene muchos productos derivados como el queso, yogurt, mantequilla, etc. Mientras que unos nutricionistas la defienden firmemente, otros recomiendan que no se tome más allá de los primeros meses de vida.
Vaca lechera

La calidad de la leche

Antes de entrar a señalar las virtudes de la leche de vaca, es importante destacar que nos referimos a sus cualidades como leche fresca de calidad, la que procede de vacas que no han sido hormonadas ni medicalizadas, que se han alimentado de pasto libremente, que la leche no ha sido pasteurizada, ni haya sufrido algún proceso químico. En definitiva, a la leche que se consumía hace unas décadas o, en su defecto, a la que hoy en día procede de granjas ecológicas.
Desaconsejamos totalmente la leche comercializada como producto excesivamente adulterado, procesado y pasteurizado.

Tipos de leche

Leche Fresca

Ha sido sometida únicamente a un tratamiento de pasterización suave, que no ha variado en 50 años. La podemos encontrar en el armario frigorífico de nuestro supermercado, generalmente en botellas transparentes, que recuerdan a las típicas botellas de leche del lechero a domicilio.
Se consume directamente, sin necesidad de ser hervida y es la mejor opción para conseguir el sabor en determinadas recetas y es apta para personas mayores y para niños en edad de crecimiento, pues conserva 100% de sus propiedades naturales originales.

Leche Entera

Es leche fresca que ha sido sometida al proceso de ultrapasteurización (UHT), que consiste en exponer la leche durante un corto plazo (de 2 a 4 segundos) a una temperatura que oscila entre 135 y 140 °C y seguido de un rápido enfriamiento, no superior a 32 °C. Conserva todas las propiedades de la leche fresca, y aunque pierde parte de su sabor original, se mantiene óptima para su consumo entre 3 y 6 meses.
La leche UHT es la más consumida en nuestro país, aunque los países nórdicos y los Estados Unidos prefieren consumir lechge fresca.
Su alto contenido en grasas saturadas no la hace muy recomendable en dietas de adelgazamiento ni en personas con sobrepeso o problemas cardiovasculares.

Leche Semidesnatada

Es la leche entera, a la que se le retira parte de su contenido graso, aunque mantiene cantidades de ácidos grasos, vitaminas liposolubles y otros compuestos presentes en la grasa láctea, que son necesarios en las etapas de crecimiento. Por ello, es la más recomendable en el caso de niños con tendencia al sobrepeso.

Leche Desnatada

Es leche entera sin a penas contenido graso. Aporta principalmente proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales. En su composición, las vitaminas liposolubles que se pierden al retirar la grasa, vuelven a ser añadidas.
Posee en su composición un valor nutricional muy similar a la leche normal, solo que posee muy poca cantidad grasa y por ende menor valor energético.

Leche sin lactosa

Este tipo de derivado láctico se obtiene a partir de la leche desnatada, a la que se le elimina gran parte de la lactosa, o azúcar de la leche, y sus azúcares se dividen en dos mucho más digeribles, la glucosa y la galactosa. El resto de nutrientes de la leche permanecen totalmente intactos.
Normalmente, el consumo de leche por personas adultas, origina digestiones pesadas, hinchazón abdominal, y otro tipo de molestias que definen la intolerancia a la lactosa.
La opción de tomar leche sin lactosa es buena para todos, tengamos o no intolerancia a este componente, ya que al acelerar la digestión conseguiremos un mejor funcionamiento metabólico que se traducirá en un mayor aprovechamiento del alimento.
En el mercado se pueden encontrar dos tipos de productos: las leches bajas en lactosa y las sin lactosa. Las primeras tienen un contenido en lactosa inferior a la leche en su estado natural (entre 0,1 gr y 1,8 gr por cada 100 ml frente a los 4,7 gr de la leche normal) mientras que las leches sin lactosa tienen un contenido en lactosa inferior a 0,1 gr por cada 100 ml (cantidades indetectables mediante cualquier método analítico).

 Leche con Omega-3

Sustituye la grasa de la leche por ácidos grasos insaturados ( omega 3 ) con reconocidos beneficios para la salud cardiovascular. Destacan por diversas propiedades:
Mantienen el equilibrio de las grasas en la sangre, inhiben los mecanismos de agregación plaquetaria, por lo que inciden de manera positiva como agentes preventivos de riesgo cardiovascular y son lípidos fundamentales para el desarrollo y funcionamiento favorable del sistema nervioso central.
Se ha demostrado experimentalmente que el consumo de grandes cantidades de omega-3 aumenta considerablemente el tiempo de coagulación de la sangre, lo cual explica por qué en comunidades que consumen muchos alimentos con omega-3 (Inuit, japoneses, etc.) la incidencia de enfermedades cardiovasculares es sumamente baja.

Leche con fitoesteroles

Es un tipo de leche pensada para reducir la presencia de colesterol en la sangre.
Los fitoesteroles son sustancias químicas parecidas al colesterol que se encuentran principalmente en plantas y vegetales verdes ó amarillos y en una variedad de alimentos, incluyendo verduras, frutas, granos integrales, frutos secos, semillas de calabazas, soja y arroz integral.

Leche enriquecida con calcio

Actualmente se comercializan diferentes marcas de leche enriquecidas con Calcio (fundamental para prevenir la osteoporosis) que incluyen además vitaminas liposolubles (solubles en grasa), ya que durante el desnatado, junto con la grasa se eliminan estas vitaminas de la leche.
La leche a la que se le añade algún nutriente (calcio, fósforo, vitaminas, proteínas, etc.) se considera “leche enriquecida”, y sus fabricantes tienen la obligación de informar en la etiqueta del producto sobre sus características nutritivas. La mitad de las analizadas en un estudio comparativo tienen menos calcio del que declaran.

Beneficios de la leche

La leche es un producto natural y tradicional, consumido desde la antigüedad. Tiene un alto valor nutritivo y es uno de los alimentos más completos. A continuación veremos que contiene la leche de vaca:
  • Proteínas
  • Grasas
  • Hidratos de carbono
  • Vitaminas
  • Minerales
  • Aporta nutrientes imprescindibles en las etapas de desarrollo.

Desventajas

Hay muchos nutricionistas que desaconsejan su consumo más allá de los primeros meses de vida, debido a que nuestro cuerpo perdería la enzima lactasa, la cual nos permite digerir correctamente la lactosa. Hay otros que aseguran que nuestro cuerpo sólo está preparado para asimilar la leche materna, y no la de otros animales. Según esta teoría, gran parte de la población sería intolerante a la lactosa sin saberlo, ya que el consumo continuado de leche durante años provocaría que el cuerpo ya no mostrara signos evidentes de esta intolerancia.
La mejor manera de comprobarlo es dejar de tomar leche durante un mes y después reintroducirla en nuestra dieta. Si entonces notamos alguna reacción (acidez, diarrea, gases, eczemas, dolores en las articulaciones, etc.) deberíamos tratar de evitarla.
A pesar de ser un alimento muy completo, carece de fibra, hierro y vitamina C.
Puede causar irritación y acidez gástrica en personas que no toleren bien la lactosa.
En enfermedades inflamatorias como la artritis puede ocasionar más inflamación, debido a los complejos antígeno-anticuerpo que genera y que se pueden acumular en las articulaciones. Las personas con anemia ferropénica no deberían consumirla, ya que además de no contener hierro, puede dificultar la asimilación del hierro que contienen otros alimentos.
Su contenido en grasas saturadas y caseína pueden aumentar los niveles de colesterol y agravar enfermedades coronorias.
Hay estudios realizados según los cuales la leche aumenta el riesgo a padecer cáncer de próstata, ovarios y linfomas. De hecho, una persona diagnosticada de cáncer debería prescindir de este alimento durante su tratamiento.

Cuándo no es recomendable

Intolerancia o alergia a la lactosa: en este caso podemos conseguir productos lácteos sin lactosa, que venden específicamente algunas marcas, o bien probar si toleramos mejor los yogures o quesos, o bien la leche de cabra y de oveja, que contienen menos lactosa.
Enfermedades de la piel: los dermatólogos suelen recomendar evitar la leche a aquellas personas que sufren recurrentemente problemas de piel. También podemos hacer la prueba si ése es nuestro caso.
Exceso de mucosidad: las enfermedades causadas por un exceso de mucosidad, como la sinusitis, o aquellas personas que sienten la presencia de flemas en la garganta habitualmente, deben saber que la leche puede ser la causante.
Diarreas: si una persona sufre diarreas habitualmente, sin causa aparente, y llevando una buena alimentación, debería intentar descartar la leche.
Acidez gástrica: aunque la leche se recomienda como remedio antiácido, por ser un alimento alcalino, posteriormente hace un efecto rebote y a la larga puede empeorar los estados de hiperacidez.
Leche de vaca
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